Cero Plumas, volver a habitar la propia imagen
En este proyecto en proceso, Nicolás Bernal interviene su archivo familiar y escenifica recuerdos de infancia y adolescencia. Entre la memoria indígena, la disidencia sexual y los vínculos de cuidado, la fotografía se convierte en un espacio para reescribir su historia.
© Nicolás Bernal
Una mano sostiene una pluma pequeña. La luz atraviesa sus filamentos y alcanza la palma abierta, junto a una superficie rugosa. La delicadeza del objeto y el gesto de sostenerlo concentran una de las preguntas que recorre Cero Plumas. ¿Qué posibilidades aparecen cuando aquello que fue motivo de violencia recibe un lugar de cuidado?
Nicolás Bernal, fotógrafo y artista visual indígena Pasto y cuir, radicado en Colombia, sitúa esa pregunta en su propia experiencia. Durante la infancia y la adolescencia sufrió acoso por su expresión afeminada. Esa violencia marcó su bienestar emocional y su manera de habitar el mundo. En Cero Plumas, fechado en 2025 y todavía en desarrollo, vuelve sobre esa herida mediante intervenciones del archivo familiar, fotografías escenificadas y una relectura de los dispositivos coloniales, militares y religiosos que atraviesan su investigación. El proyecto forma parte de los seleccionados en la convocatoria para publicar en el Blog de Plataforma RARA.
Un episodio anterior permite comprender el origen de esta búsqueda. En 2023, durante el workshop Archivo Rebelde, dirigido por Andrés Pérez, Bernal revisó su álbum familiar y reencontró una fotografía junto a su abuela paterna, quien lo crió desde sus primeros meses de vida y a quien considera su madre. Tiempo atrás había recortado su propia figura de esa imagen con el deseo de desaparecer. En el taller pudo reconocer aquel gesto como una primera intervención fotográfica. Más adelante incorporó su huella dactilar a la fotografía para afirmar su existencia en el presente.
© Nicolás Bernal
La imagen compartida conserva la escena doméstica y abre en ella otro tiempo. Junto a la mujer, entre las escaleras, las puertas y los objetos cotidianos, una huella ocupa el lugar intervenido. Esa marca enlaza el cuerpo adulto con la memoria de la infancia. El álbum se vuelve así una superficie sobre la que Bernal puede actuar, tomar decisiones y construir una forma (otra) de pertenencia.
A lo largo de la serie, las fotografías heredadas adquieren una presencia material. Se recortan, se reúnen, reciben adornos y quedan expuestas a transformaciones. En una de las imágenes, una mano sostiene el retrato de un bebé mientras el fuego alcanza su borde superior. La llama introduce una tensión entre la fragilidad del papel y la persistencia del rostro. En otra, una fotografía de un cumpleaños aparece rodeada por formas vegetales y mariposas doradas sobre un fondo celeste. El montaje acerca la celebración familiar a una composición de resonancias devocionales. Ambas operaciones muestran cuánto puede cambiar el sentido de una imagen al modificar su entorno y su superficie.
En otras fotografías, las figuras religiosas aparecen atravesadas por el deterioro de sus superficies o multiplicadas entre reflejos y luces. Estas imágenes dialogan con la intención de Bernal de reapropiarse de estéticas normativas y torcer sus sentidos desde adentro. Los símbolos recibidos entran en relación con el afecto, la ambigüedad y las posibilidades de la puesta en escena.
El título reúne buena parte de esa operación. Bernal cuenta que encontró la expresión “Cero Plumas” en perfiles de Grindr que exigían una apariencia masculina y sancionaban los gestos afeminados. Al convertirla en el nombre del proyecto, expone la plumofobia y transforma aquella demanda disciplinaria en materia de creación. La pluma adquiere entonces espesor como objeto, metáfora y signo de diferencia.
En este desplazamiento tiene un lugar decisivo la obra de Pedro Lemebel. Bernal reconoce en su escritura una referencia para vincular provocación, denuncia política y sensibilidad. La figura del niño cisne y la imagen del vuelo alimentan un lenguaje que vuelve sobre la infancia desde la imaginación. En la serie, esa dimensión convive con cuerpos velados por una tela translúcida, ramas que rodean un rostro y superficies oscuras salpicadas de destellos. Los recuerdos toman forma mediante atmósferas, fragmentos y asociaciones.
La investigación del artista entrelaza estas decisiones con lecturas sobre colonialidad, género y disidencia. En su reseña conceptual, Bernal vincula el proyecto con María Lugones, José Esteban Muñoz y Adrienne Rich para pensar la imposición de categorías, la posibilidad de habitarlas de manera impropia y la fuerza disciplinaria de la heterosexualidad obligatoria. También encuentra afinidad con lo ch’ixi, una noción aymara que Silvia Rivera Cusicanqui desarrolla para pensar la coexistencia de diferencias que mantienen su fuerza y su singularidad. En las fotografías, esas preocupaciones adquieren una forma concreta en el cruce de lenguajes indígenas y cuir, documentos y escenificaciones, imágenes familiares y símbolos institucionales.
El proceso permanece abierto. Tras una etapa de investigación y bocetos, Bernal produjo las fotografías principales durante dos meses. Desde entonces registra nuevas ideas en una bitácora y continúa realizando imágenes. Describe esa experiencia como liberadora y reconoce en el proyecto una manera de resignificar el trauma a través del arte.
Cero Plumas hace de la fotografía una práctica de regreso a la propia historia. Cada intervención modifica la relación con una imagen heredada, cada escena concede espacio a un gesto y cada vínculo introduce una posibilidad de cuidado. La pequeña pluma sostenida en la palma condensa esa búsqueda. Su fragilidad recibe luz, atención y una mano donde descansar.
Sobre Nicolás Bernal
Nicolás Bernal (2000) es fotógrafo y artista visual indígena Pasto y cuir, nacido y radicado en Ipiales, Colombia. Su obra cruza la fotografía artística y documental para explorar los legados coloniales, las cosmologías indígenas andinas y la diversidad sexual y de género. A través del archivo, la escenificación y la experimentación visual, construye relatos donde la memoria personal dialoga con las formas colectivas de pertenencia. Su trabajo ha sido expuesto en espacios y encuentros como Contemporary Calgary, Melkweg, Pride Photo, África Foto Fair y el Museo de Roma en Trastevere. Entre sus reconocimientos se encuentran los LensCulture Art Photography Awards 2026 y POY Latam, en la categoría Nuevos Talentos, en 2025.

